La reforma de esta vivienda de 80 m² en la Plaza de los Carros parte de una idea clara: construir el espacio a partir de pocos elementos precisos.
La intervención reorganiza la vivienda mediante una serie de volúmenes compactos que concentran los usos húmedos y de almacenamiento, liberando el resto de la planta para que los espacios principales se conecten de forma continua. Estos núcleos se resuelven mediante cerramientos ligeros de policarbonato y perfilería de aluminio, que permiten separar sin perder la percepción unitaria del espacio ni el paso de la luz.
La cocina y el baño se construyen con superficies continuas de acero inoxidable y cerámica blanca, materiales cotidianos utilizados de forma directa y honesta. Frente a ellos, el pavimento continuo claro refuerza la sensación de amplitud y luminosidad.El resultado es una vivienda abierta y flexible, donde los límites entre estancias se vuelven difusos y la arquitectura se reduce a lo esencial: estructura, luz y materia.