En este piso de 128 m2 situado en pleno Barrio de las Letras de Madrid, la reforma transforma una vivienda muy compartimentada en una casa mucho más abierta, luminosa y continua, sin alterar su estructura principal de muros de carga.
Frente al estado previo, dominado por el pasillo y por estancias aisladas donde cada ventana iluminaba un único espacio, la nueva distribución permite que la luz atraviese la vivienda de fachada a patio y favorece la ventilación cruzada.
La zona principal concentra el mayor cambio: el salón ocupa la fachada más noble, vinculado a los balcones y conectado visualmente con la cocina, el acceso y las circulaciones. La entrada no se resuelve como un hall convencional, sino como un pequeño zaguán-librería, con armario para abrigos y espacio para libros y da acceso a una cocina abierta con isla y gran capacidad de almacenamiento.
Se restauran las ventanas originales de madera, que mantienen la memoria material de la casa, mientras que las nuevas carpinterías interiores introducen una capa contemporánea, ligera y precisa.
Entre el salón y el dormitorio principal, una mampara-armario con vidrio texturizado permite separar sin interrumpir la luz: en su parte baja incorpora almacenamiento hacia el dormitorio y, en la superior, mantiene la continuidad visual y lumínica.
El baño de invitados puede funcionar como aseo de cortesía desde la zona común o, cerrando ese acceso, convertirse en baño privativo del dormitorio de invitados.
El resultado es una vivienda más aireada, comunicada y flexible, donde la transparencia no busca exhibir, sino suavizar los límites entre las distintas partes de la casa.