Esta vivienda de 87 m² situada en el barrio de Conde Duque, en Madrid, se reorganiza a partir de una estrategia clara: concentrar gran parte del programa doméstico en un único frente continuo para liberar el resto del espacio y potenciar la amplitud de la vivienda.
A lo largo de esta banda se integran de manera precisa el mueble de entrada con banco y armario, la cocina, la barra y la mesa de comedor, configurando una pieza lineal que estructura la casa y organiza las distintas actividades cotidianas. Este sistema continuo permite resolver una gran cantidad de programa sin fragmentar el espacio, generando una vivienda más abierta y flexible.
La intervención se materializa mediante una combinación de roble natural y microcemento, que aporta continuidad y sobriedad al conjunto. La madera introduce calidez y define los elementos construidos —mobiliario, mamparas y almacenaje— mientras que el pavimento continuo de microcemento unifica toda la vivienda y refuerza la sensación de ligereza y amplitud.
La estructura de hormigón original del edificio se mantiene visible en algunos puntos, incorporándose al lenguaje del proyecto y dialogando con los nuevos elementos de madera, en un equilibrio entre lo existente y la nueva intervención.